Diario de un coach: Un día educando a sus hijos (Parte 1)

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Por Guillermo Celard Perez, Coach Profesional de Tenis en Academia Sanchez-Casal, Florida.

No soy un simple coach que llega a una hora determinada y a la hora determinada sale de su trabajo después de haber realizado ¨x¨ número de clases de tenis. Soy un hombre de 31 años de edad  que cuando tenia 15 años, igual que la mayoría de sus hijos, mis padres decidieron enviarme a una academia de tenis.

Al principio, probablemente al igual que muchos de sus hijos, no entendía por qué mi familia había tomado esa decisión, qué hacia yo en Barcelona jugando al tenis y estudiando lejos de mi familia, sin conocer a nadie, sin tecnología como la de hoy día, que permite que, aunque estés lejos, puedas llegar a sentirse cerca. Como todos tuve algunos momentos malos o difíciles, pero fue gracias al empeño de los coaches, al vínculo que creé con ellos y a las relaciones que se crearon con los compañeros, que al igual que yo disfrutaban de la oportunidad de vivir esa experiencia, hicieron que poco a poco fuese entendiendo y dando sentido a todo alrededor del camino que estaba comenzando.

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Hoy dia, doy gracias por esos maravillosos años, la oportunidad que mis padres me brindaron de conocer gente de diferentes culturas, de relacionarme y aceptarlos a cada uno de ellos, de hacer nuevas amistades, algunas de ellas para toda la vida, y por supuesto, los conocimientos que mis coaches me transmitieron, su esfuerzo conmigo, las largas horas en pista y fuera de ella, haciéndome entender no solo el tenis, si no lo que para mi ha sido mas importante :¨el valor de la vida¨.

El haber vivido esta experiencia hace que dé un valor especial a mi labor para con sus hijos, ya que sé de la importancia que es tener a esa persona de confianza ¨ese que en ocasiones, se convierte en tu amigo, hermano, padre….¨ lo que requiera cada momento.

En definitiva, soy el educador de sus hijos, y como el mejor maestro me dijo en su día: ¨Guillermo, ofrece a tus jugadores todo lo bueno que tus coaches te han dado, y todo lo que no te han dado y te hubiese gustado”.

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Hace tres años tuve la oportunidad de unirme al equipo de entrenadores de la Academia Sánchez-Casal (ASC) en Barcelona, y posteriormente en la sede de la academia en Naples, Florida. En ASC he encontrado el lugar donde poder plasmar mis enseñanzas y trabajar en dirección de los valores de esta institución: crear oportunidades en el tenis, en la educación y en la vida.

Por todo esto me dedico a mi trabajo con pasión y alegría. Comienzo el día bien temprano, camino al club donde desarrollo la mayor parte del trabajo, tomo una buena ducha para estar bien despierto y desayuno con todos los alumnos de la academia. Acto seguido nos ponemos en marcha con el resto del equipo, una pequeña reunión pre-entreno que ayuda a que todo esté bien estructurado y ordenado.

De ahí directos a pista, 3 horas de intenso entrenamiento nos aguardan, cada día es un nuevo reto, una nueva página del libro que nuestros alumnos han de escribir con buena letra, para ello todo el equipo nos volcamos con los jugadores, desde un consejo técnico/táctico/físico/mental, a algo mas simple  o complicado, según se vea, como son la educación, el respeto, la pasión y las ganas de perseguir sueños, un cariño o una reprimenda, lo que toque en cada momento.

Muchas veces hemos de decir cosas que a algunos jugadores no aceptan, que no les gusta oír! Cuando están haciendo algo de una forma no adecuada y se lo explicas con buena energía para que se den cuenta de lo que han de mejorar, algunos no lo saben aceptar y no reaccionan bien, otros en cambio lo aceptan mejor y  reaccionan positivamente. Lo que les intento hacer ver es que realmente lo que hago es educarlos. Hay que ser paciente con los adolescentes, tener mano derecha pero también mano izquierda cuando es necesario.

Cuando terminamos la sesión de tenis los alumnos se van a duchar y acto seguido al colegio, los coaches nos vamos a la oficina alrededor de hora y media, a hacer el trabajo que no se ve, trabajo en el ordenador, informes, inscripciones y retiradas de competiciones, preparación de presupuestos y logística de viajes a torneos.

Cuando los alumnos salen del colegio nos volvemos a juntar para comer, siempre hay alguien del equipo supervisando las comidas ya que es muy importante la nutrición de nuestros deportistas, qué y cómo comen y que sigan una dieta nutritiva para así poder afrontar su dura rutina con mucha energía.

Una vez se termina es hora de regresar, los alumnos al colegio, nosotros a la oficina, a seguir avanzando nuestras tareas y preparar las sesiones de la tarde con los más pequeños de la academia.

A media tarde volvemos a pista por espacio de 1 o 2 horas dependiendo del día, con los alumnos de  afterschool.  Los niños de la ciudad terminan en sus escuelas y vienen a recibir sus horas de entreno, siempre siguiendo nuestro sistema igual que los jugadores anuales de la academia,  se une también el grupo de midschool que reparten sus horas de entreno entre la mañana y la tarde. Los mas mayores se van al gimnasio donde nuestro equipo físico se esfuerza en que sus hijos adquieran nuevos conocimientos acerca de su cuerpo, mejoren su destreza, condición y habilidades.

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En cuanto se termina todos a las duchas y acto seguido a cenar, no hay tiempo que perder en la academia, el horario es bastante ajustado y exigente, como lo es el deporte, como lo es la vida.

Acto seguido todos a estudiar, por espacio de una hora los chicos tienen study hall y al igual que durante las comidas, siempre algún miembro del equipo técnico además del director del colegio permanece con ellos mientras realizan sus tareas escolares.

Una vez concluido el study hall es hora de ir a casa. Ya son las 20:30 y la convivencia con nuestros estudiantes continúa en el hogar, unos prosiguen con sus tareas, otros dedican tiempo a sus familias y amigos a través de las redes sociales, y nosotros ‘los adultos’ aprovechamos más ese tiempo para hablar con ellos de cosas más personales, es el momento idóneo para conseguir que se abran y hacer mejor nuestra labor de tutor con ellos. Y por supuesto siempre que hay tenis nos ponemos todos juntos a ver el partido.

Y después de todo esto, toca descansar, luces fuera y todo el mundo a dormir.

Esto es sólo una pincelada de lo que es un día para mi, duro pero gratificante.  Puedo ver como el esfuerzo de tantos años, horas de pista y de oficina desde que empecé en mi ciudad natal se han ido materializando hasta encontrar mi lugar en Academia Sánchez-Casal, donde por supuesto sigo formándome asistiendo a cursos y a congresos como los ICI (International Coaches Institute), que imparten Emilio Sánchez y Luis Mediero. ¡Todo ese esfuerzo hace que veas los resultados en tu vida!

Guillermo Celard Perez

Coach Profesional de Tenis en Academia Sanchez-Casal Florida

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